¿Cuántas veces pasó por tu mente la peligrosa idea que tu negocio estaba en manos de alguien más?
Quizá sumergido en la inercia de la rutina diaria, perdiste de vista los objetivos que darían un empujón a tu negocio, por ejemplo: traer a los clientes necesarios o subir las ventas para desarrollar ese nuevo proyecto, dar un giro al negocio, “atacar” otro mercado, etc.
Posiblemente en medio de un problema pensaste que estabas en manos de tus proveedores, ahorcándote porque sin ellos “tu negocio tenía las horas contadas”.
En otras palabras: viste que la pelota había desaparecido de tu cancha y ahora estaba en poder del contrario.
Si bien es cierto, tu negocio se fortalece con el trabajo de externos y crece gracias a los tratos que realizas con ellos. Pero esto de ninguna manera significa que de ellos dependa tu permanencia en el mercado.
En otro momento descubrí que hay otra queja o mal común entre muchos empresarios y debo reconocer que también estuve entre ellos; pasó cuando di por hecho que sin “tal o cual” empleado el negocio se estancaría.
Otro punto considerable es que cuando alguien se convierte en tu mano derecha es difícil imaginar el siguiente escalón sin ese integrante…
Problemas vienen y van, te sientes “atado”; una vez más tu mente fue invadida y tus decisiones detenidas. Una vez más crees que la pelota está en la otra cancha.
Sin importar que amaneciera lloviendo, es un buen día para aterrizar en nuestra realidad:
Eres la única persona que decide el futuro del negocio.
Platicando de este tema, llegó a la mesa una extraña definición de Delegar y decía: “Que alguien más escuche los problemas, porque yo no tengo tiempo ni quiero hacerlo”.
Cuando la realidad es que esa palabra incluye, antes de eso, que entrenarás a la persona que hace ciertas actividades por ti, habiendo limitado su campo de acción y nivel de decisión, además corregirás en el momento justo.
"Saber delegar no es sinónimo de distribuir tareas y estar constantemente encima de la gente que tenemos a nuestro cargo, porque la confianza también debiera generar autonomía y respeto por el trabajo del otro. Sin embargo, esto debe aprenderse, no es algo automático, sino que se logra con el tiempo y con la confianza en el profesionalismo del círculo más cercano".
Aquí hay algunos consejos:
1) Confía en tu equipo.
2) Involucra a los demás colaboradores.
3) Permite la libertad en el “cómo hacer las cosas”.
¿Notaste cuántos 20´s cayeron?
…”La pelota siempre ha estado en tu cancha “
Hay muchos temas igual de importantes que éste y quizá por cederle la pelota a alguien más, no has querido atenderlos.
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