
Llevar a tu gente más allá de lo que ellos mismos creen que pueden hacerlo, ser escuchado por lo que inspiras y no por estar en una posición de poder. Influir en las personas y en su forma de actuar, el liderazgo en tu organización tiene estos efectos, si quieres saber cómo lograrlo a continuación comparto contigo algunas maneras de lograrlo:
Lo que tú quieres no es lo que atraerás, si no lo que tú eres.
¿Estás contento con las personas en tu organización?, ¿crees que son ordenadas, atentas, educadas y eficaces?, o ¿por el contrario crees que son dolores de cabeza constantes? Estoy seguro de que conoces el tipo de gente con el que te gustaría trabajar. Sin embargo hacer un autoanálisis y descubrir tus fallas será el mejor inicio del cambio.
No me sorprendo observar los mismos vicios en los empleados en una organización que encuentro en su líder, si el dueño es desordenado, su secretaria no será muy diferente, si el dueño inspira pasión por su trabajo es común observar que quienes trabajan con él la sienten también.
Pensarás que existen muchas diferencias, pero predominan las características en común; algunas te sorprenderán. Comenzando por la edad, si tienes 30 años seguramente la edad promedio de tu equipo no pasará de los 35.
Tu actitud es otra cosa que encontrarás en común, si tú siempre encuentras las cosas buenas a todo, no quieres escuchar todo lo que puede fallar, la actitud es tan contagiosa como la gripe, alguien con un ánimo siempre arriba de la línea tiende a llenar el ambiente de alegría y llenar a los demás con su actitud positiva.
Tus valores también se verán reflejados en quienes te rodean, no importa si son positivos o negativos.
El grado de energía; si una persona de baja energía se une con otra de alta pensará que está completamente loca por el ritmo de trabajo que lleva, el de alta energía pensará que el de baja es un completo flojo, seguro en tu equipo existen niveles de energía similares.
Diversidad de destrezas, ¿te imaginas un equipo de futbol formado solo por defensas? o ¿solamente porteros?, ¿una empresa donde todos son solo contadores?, debemos aprender que si deseamos que algo funcione cada parte debe tener una forma distinta de aportar en la que es mejor que todo el equipo.
La victoria como única opción.
Los grandes líderes tienen en común que no pueden aceptar la derrota, definen una camino de trabajo específico para llegar a su meta y están dispuestos a logarla; sin importar cual sea su área, desde los negocios hasta los deportes, odian perder.
Es cuando existen momentos de presión que podemos mostrar lo peor o lo mejor de nosotros.
Para asegurar el camino al éxito existe un factor crucial: tener una misma visión; si cada integrante del equipo quiere algo diferente trabajarán de manera aislada y será imposible llegar a la meta.
El día a día.
“Ser un líder es como invertir en la bolsa de valores, si usted espera hacer una fortuna en un día no tendrá éxito”. Dijo John Maxwell. Ser un buen líder es algo que se logra con trabajo y práctica diaria.
A igual que los deportistas olímpicos, tu preparación diaria, si lo haces con disciplina, será la que te lleve al éxito independientemente de aquello a lo que te dediques.
El resultado de ser un buen líder será el resultado de continuo aprendizaje, todos los grandes líderes se preocupan por aprender constantemente.
Aplica el liderazgo en todas las actividades que ames y por las que sientas emoción.
La disciplina es difícil pero la recompensa mayor.
¿Quieres aprender cómo aplicar el liderazgo a tu equipo de trabajo?
Comunícate ahora al 4 14 38 28, o escríbenos a bdi@actioncoach.com.mx.
Este artículo está basado en el libro de Jhon Maxwell Las 21 leyes del liderazgo.
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