04 abril, 2011

Innovar permanentemente


La innovación sucede en las empresas mayormente como un chispazo de buena suerte y no como un procedimiento establecido. Generalmente surge como respuesta a un problema y no como un enfoque permanente de los colaboradores de la organización.

Primero debemos aclarar que ser innovadores no es ser creativos, creatividad es pensar cosas diferentes, mientras que innovar es hacer cosas diferentes. Tú puedes tener cientos de ideas nuevas y originales, sin embargo lo más importante es lo que hagas con ellas, si las llevas a la práctica y las pones a trabajar para ti, o bien, si se quedan en posibilidades maravillosas.
Recuerda que el camino hacia el fracaso esta lleno de ideas creativas, que no se llevan a cabo.

Cultura de innovación
Para que una organización pueda ser innovadora debe existir dentro de ella una cultura que le permita a sus integrantes ser así, que promueva aceptar las ideas y las diferentes maneras de alcanzar la visión de la organización; si usted quiere empleados que propongan, debe crear el ambiente propicio, los medios para que lo hagan.

Tal vez suene extraño, pero debes tolerar el fracaso y los errores, fomentar el correr riesgos inteligentes, ya que sin riesgo la gente no se atreverá expresarse por miedo a fallar y ser reprendido o humillado. Se requiere perseverancia y valor; considera que “los campeones tienen que hacer miles de intentos y en consecuencia sufren de diferentes tipos de fracasos. Es la única forma con la que la organización puede aprender” Peters Waterman. (1997)

Motivar las grandes ideas, es parte de esta cultura, las personas deben saber que ganan al crear grandes ideas para su organización, no son incentivos económicos solamente, recuerda que todos tenemos aspiraciones, deseamos reconocimiento, seguridad, ofréceles poder dedicarse al trabajo que más les gusta, tu apoyo para crear y desarrollar un proyecto por el que sienten pasión, piensa de que manera puedes recompensar a tus innovadores.

Entrenamiento
Para lograr un sistema de clientes adecuado, debes entrenar a tu equipo y enseñarles en qué consiste la innovación, que proceso deben seguir, que lecturas deben realizar, que herramientas pueden utilizar, dar un tiempo para realizar lluvias de ideas, dos cabezas piensan mejor que una, y si todos se encuentran preparados y receptivos hacia innovación, los resultados sucederán en consecuencia de ello.

Procesos adecuados
Todos deben ser capaces de aportar y comunicar sus aportaciones independientemente del puesto que ocupen.
El mejor criterio de evaluación será el retorno de la inversión de las ideas, no necesariamente las buenas ideas requieren de una gran cantidad de presupuesto, pero es importante definir cuanto se esta dispuesto a invertir en ellas, y evaluar cuales serán los beneficios de su implementación.

Medir, medir, medir.
Para saber si una innovación ha funcionado o no debes tener medidores e indicadores, ya que como mencioné, la innovación es un área más de la empresa.

El medir algo nos hace conscientes de ello, cuantas ventas se generaron en base a esa modificación en el saludo sugerida, en esa promoción por un medio distinto, cuánto dinero ha generado las innovaciones.

Por ejemplo podrías medir: cuántas horas se han dedicado a capacitación o cuántos libros ha leído cada empleado en este tema, cuánto tiempo se ha dedicado a crear ideas, etc.

Consistencia
Para ser una empresa innovadora se debe contar con consistencia, debe existir alguien que sepa que debe dedicarse al área de innovación de manera permanente así como existe alguien en contabilidad o en mercadotecnia, ya que al igual que estas áreas, requiere de una planeación de una administración y deben existir medidores en cuanto a los resultados de las innovaciones.

Para más información o dudas, envía un email a bdi@actioncoach.com.mx, o al tel. 4 14 38 28.

Referencias
Morales Mario, (2009) Cómo sistematizar la innovación en su empresa, recuperado el 1 de Abril de http://www.gestiopolis.com/innovacion-emprendimiento/como-sistematizar-la-innovacion-en-su-empresa.htm
Gerber, Michael E. (1997), El mito del emprendedor. España Paidos Ibérica,

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